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Cómo aplicamos la Ley de la Supercompensación

En el momento de diseñar una nueva sesión de entrenamiento, calculamos los estímulos que queremos aplicar en tu organismo para buscar una adaptación (supercompensación) de tu cuerpo.

Uno de los principios en los que basamos nuestro sistema de entrenamiento es la Ley de la Supercompensación.

Piensa en una sesión de entrenamiento: ¿verdad que desde el minuto 0 no estás rodando a tope, sino que necesitas realizar un buen calentamiento?

De la misma manera que no puedes hacer una sesión de entreno a tope en todo momento, no puedes estar a tope durante toda la temporada.

Piensa que tu cuerpo tiene una inteligencia y una memoria propia, y precisamente esta memoria es la que te permite evolucionar. Existe un estado de equilibrio del cuerpo, llamado homeostasis, que conoces ya que por ejemplo es el que permite que tu temperatura corporal en condiciones normales sea constante. Del mismo modo, también tienes unas pulsaciones en reposo más o menos estables y una presión arterial también más o menos estable.

En el momento de diseñar las sesiones de entrenamiento de nuestro sistema también seguimos la misma ley del estado de equilibrio. Tu organismo está acostumbrado o preparado a rendir en unas determinadas condiciones, es decir que tus órganos se pueden acostumbrar a esta situación.

Está claro que si nunca has corrido a menos de 3 min/km, no lo conseguirás por arte de magia, de la misma manera que si nunca has trotado durante 4 horas seguidas, no podrás conseguirlo de un día para el siguiente.

En el momento de diseñar una nueva sesión de entrenamiento, calculamos los estímulos que queremos aplicar en tu organismo para buscar una adaptación de tu cuerpo.

Cuidado !

Esto no significa que tengas que estar incrementando continuamente la intensidad y el volumen de tus entrenos, ya que si lo haces así, tu cuerpo se acabará estresando.

No puedes estar entrenando continuamente y no descansar nunca: tu cuerpo necesita «asimilar» el trabajo.

En nuestro sistema de entrenamiento, durante 3 semanas incrementamos el volumen y la intensidad. Como sabemos que tu cuerpo necesita un tiempo de asimilación, le regalamos una semana de recuperación, una semana en la que bajamos bastante el volumen porque queremos que el cuerpo asimile todo el trabajo realizado y se adapte a nivel orgánico y funcional para el siguiente bloque de entrenamiento. De esta manera preparamos a tu organismo para tener una buena supercompensación.

¿Cuál es la ventaja de todo este proceso?

Que no solo estas mejorando durante la semana en la que estás exigiendo más a tu cuerpo durante las sesiones de entrenamiento, sino que la siguiente semana, en la que estas haciendo sesiones más suaves, tu cuerpo sigue mejorando, porqué tu organismo está asimilando todo el trabajo realizado y se está haciendo más fuerte y resistente.

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