Tu cuerpo procesa cantidades iguales de alimento de manera muy diferente en función del Índice Glucémico, y estas diferencias tienen implicaciones importantes para la salud.
Un dicho muy conocido es aquel que nos dice “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Es una idea a priori creíble y lógica pero si la analizamos veremos que es equivocada.